
El CEO saliente destruye más valor que el heredero en empresas familiares
Existe un mito bien instalado en la literatura de negocios: cuando una empresa familiar fracasa en su transición de liderazgo, la culpa recae sobre el sucesor. Los datos de McKinsey sobre más de 200 empresas familiares en 50 países y 10 sectores sugieren que esa premisa estaba apuntando al blanco equivocado. Las compañías estudiadas registran, en promedio, una caída de 5,7 puntos porcentuales en retornos para los accionistas en los cinco años posteriores a una transición de liderazgo.
Isabel Ríos8 min






































