
Cuando el fundador se convierte en el cuello de botella de su propia empresa
Måns Jacobsson Hosk pasó una década construyendo Kurppa Hosk junto a Thomas Kurppa hasta convertirla en una agencia creativa reconocida globalmente. No hubo escándalo, ni derrumbe financiero, ni junta directiva que lo empujara hacia la salida. Lo que hubo fue algo menos dramático y, precisamente por eso, más difícil de diagnosticar: la empresa había dejado de crecer a la velocidad que podría, y la razón tenía nombre y apellido.
Tomás Rivera9 min






































