La startup de $250 millones que le cobra factura a Salesforce por construir sobre arena

La startup de $250 millones que le cobra factura a Salesforce por construir sobre arena

En 1999, Salesforce diseñó un modelo de datos para un mundo donde cada movimiento comercial dependía de que un humano abriera una pantalla y escribiera algo. Era un sistema brillante para su época: centralizar el registro de relaciones, deals y actividades en una arquitectura que cualquier fuerza de ventas pudiera operar. Durante más de dos décadas, ese diseño fue la columna vertebral del comercio entre empresas. Hoy, esa misma arquitectura se está convirtiendo en su mayor vulnerabilidad.

Gabriel PazGabriel Paz30 de abril de 20268 min
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La startup de $250 millones que le cobra factura a Salesforce por construir sobre arena

En 1999, Salesforce diseñó un modelo de datos para un mundo donde cada movimiento comercial dependía de que un humano abriera una pantalla y escribiera algo. Era un sistema brillante para su época: centralizar el registro de relaciones, deals y actividades en una arquitectura que cualquier fuerza de ventas pudiera operar. Durante más de dos décadas, ese diseño fue la columna vertebral del comercio entre empresas. Hoy, esa misma arquitectura se está convirtiendo en su mayor vulnerabilidad.

Actively AI, una startup fundada en 2022 por dos ex investigadores de Stanford, acaba de cerrar una ronda Serie B de $45 millones co-liderada por TCV y First Harmonic, con participación de Bain Capital Ventures, First Round Capital y el nuevo entrante Alkeon Capital. La valoración de la compañía llega a $250 millones. Su financiamiento total acumulado asciende a $68 millones. El plan de uso de capital tiene tres frentes: desarrollo de producto, expansión enterprise y la apertura de una nueva oficina en San Francisco. Lo que la startup está construyendo no es una herramienta de ventas mejorada. Es una apuesta de que el modelo operativo del CRM clásico ya cumplió su ciclo.

Lo que Actively hace que Salesforce no puede hacer sin demolerse a sí mismo

El producto de Actively AI despliega un agente de inteligencia artificial dedicado por cuenta comercial. Ese agente opera de manera continua: investiga oportunidades, redacta comunicaciones, construye presentaciones, identifica qué pasos se están omitiendo y los eleva al representante humano. La plataforma se integra sobre los sistemas existentes, incluyendo el propio Salesforce, lo que elimina la fricción típica de una migración forzada.

Los primeros números de clientes tempranos son los más reveladores del artículo. Ramp, la fintech de gestión de gastos valorada en $32 mil millones, atribuye a Actively decenas de millones de dólares en ingresos nuevos durante el último año, con operaciones cerradas por agentes de IA que superan en 23% la tasa de conversión de los deals tradicionales. Verkada, empresa de seguridad física, reporta que sus representantes pasaron a registrar aproximadamente 25 reuniones mensuales por persona, un volumen que antes habría requerido un equipo sustancialmente mayor.

Lo que esos números ilustran no es simplemente eficiencia. Ilustran una reconfiguración del costo marginal de la atención comercial. Un equipo de ventas humano opera con restricciones físicas: horas disponibles, capacidad de atención simultánea, fatiga. Cuando cada cuenta del universo de prospectos de una empresa recibe su propio agente operando las 24 horas, el costo de cubrir ese universo deja de escalar linealmente con los salarios. La propuesta del CEO Mihir Garimella es exacta en su formulación: si el capital fuera infinito, se contrataría un representante por empresa objetivo. Los agentes hacen posible ese mismo nivel de cobertura sin que el capital sea el cuello de botella.

Por qué el problema de Salesforce no es la IA sino la geometría de su plataforma

Los fundadores de Actively utilizan la metáfora del "carruaje sin caballos" para describir lo que observan en Salesforce. La imagen es precisa. Cuando los primeros automóviles llegaron al mercado, los fabricantes de carruajes adaptaron sus vehículos para acomodar motores de combustión, pero mantuvieron la estructura, el peso y la filosofía de diseño de algo construido para ser tirado por animales. El resultado fue una generación de vehículos funcionalmente inferiores a los que vendrían después.

Salesforce enfrenta una versión corporativa del mismo problema. Su plataforma de IA, Agentforce, ya alcanza $800 millones en ingresos recurrentes anuales y opera en más de 23,000 empresas, según los resultados de febrero de la compañía. Pero la lógica subyacente del sistema sigue siendo la misma de 1999: los datos deben ser ingresados por humanos para que la plataforma tenga algo que analizar. La arquitectura no fue diseñada para que agentes autónomos la alimenten, la actualicen y la procesen en tiempo real. Cuando los clientes reportaron que el sistema genera respuestas incorrectas o tiene dificultades para incorporar datos externos al ecosistema Salesforce, no estaban describiendo fallas de implementación. Estaban describiendo los límites estructurales de injertarle IA a un modelo de datos que asume humanos en cada punto de entrada.

El CEO de Salesforce ha respondido argumentando que la compañía no enfrenta un "apocalipsis SaaS" y que la IA fortalecerá su posición. La respuesta es predecible, y también históricamente consistente con la negación inicial que acompaña los cambios de plataforma. El problema no es que Salesforce no pueda construir IA. El problema es que construir la IA que requiere este nuevo ciclo implicaría rediseñar los supuestos sobre los que descansa su negocio de más de $30 mil millones en ingresos anuales.

El capital que entra ya no está apostando a un producto, está apostando a un cambio de era

El perfil de los inversores que co-lideran esta ronda merece lectura separada. TCV tiene un historial de apuestas en enterprise software en momentos de inflexión, no de madurez. First Harmonic, cuyo fundador Ali Rowghani fue director de operaciones de Twitter e inversor temprano en DoorDash y Coinbase, está construyendo una tesis explícita: las asunciones fundamentales de la tecnología de ventas están siendo reescritas, y ese tipo de ruptura de premisas históricamente favorece a quien construye desde cero sobre las nuevas reglas, no a quien adapta lo que ya tenía.

La trayectoria de financiamiento de Actively también comunica algo. Una ronda semilla de $5 millones, una Serie A de $22.5 millones liderada por Bain Capital Ventures, y ahora una Serie B que duplica esa cifra anterior. Esa progresión no es la curva de una empresa que está probando un concepto. Es la curva de una empresa que ya validó suficiente tracción con clientes de referencia como Ramp y Verkada, y que ahora está financiando escala.

Lo que el mercado está procesando, con este y con otros movimientos similares, es que el valor en el software empresarial está migrando desde los repositorios de datos hacia las capas de ejecución que los usan. Durante décadas, el poder de una plataforma como Salesforce radicó en ser el lugar donde vivía la información comercial de las empresas. Esa centralidad del dato como activo creaba barreras de cambio casi insuperables. Cuando los agentes de IA pueden operar sobre múltiples fuentes de datos simultáneamente, esa exclusividad se erosiona. Salesforce puede seguir siendo un input, pero deja de ser necesariamente el árbitro de la inteligencia comercial.

El mapa que los líderes empresariales deben leer ahora

La historia de Actively AI no es la historia de una startup que encontró un nicho interesante dentro del mercado de CRM. Es la historia de cómo el costo marginal de la cobertura comercial está colapsando hacia un nivel que hace irrelevante la escala humana como ventaja competitiva en ventas.

Durante décadas, las empresas con más presupuesto para contratar representantes ganaban cuota de mercado con mayor velocidad que sus competidores más pequeños. Ese diferencial operaba como una barrera de entrada disfrazada de ejecución. Cuando una plataforma puede asignar atención autónoma y continua a cada cuenta de un universo de prospectos, esa barrera desaparece. Lo que queda es la calidad del entrenamiento del agente, la profundidad de los datos históricos de la empresa y la velocidad con la que los equipos humanos actúan sobre las señales que la IA eleva.

Las implicaciones para los líderes de organizaciones comerciales son estructurales. El tamaño del equipo de ventas deja de ser el indicador principal de la capacidad de cobertura. El diseño de los sistemas de datos y la calidad de los datos históricos pasan a ser activos estratégicos de primer orden. Las empresas que acumularon décadas de interacciones comerciales bien estructuradas tienen ventaja de entrenamiento. Las que operaron con datos fragmentados o dependieron de la memoria de sus representantes no.

Los tomadores de decisiones que sigan calibrando la ambición comercial de sus organizaciones por la cantidad de representantes que pueden contratar están usando un mapa de 1999 para navegar una geografía que cambió de forma irreversible.

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