Sezzle ganó dinero de verdad en BNPL, ahora el riesgo es confundirse de juego
Sezzle (NASDAQ: SEZL) presentó resultados del cuarto trimestre y del año fiscal 2025 con una señal rara en el universo “compra ahora, paga después” (BNPL): rentabilidad contundente y, más importante, apalancamiento operativo. En Q4 2025 reportó ingresos de 129,9 millones de dólares (32,2% interanual) y un GMV récord de 1,2 mil millones (35,3%). El trimestre cerró con utilidad neta GAAP de 42,7 millones y un margen EBITDA ajustado de 44,9%. Para el año completo, el dato que corta el ruido es utilidad neta de 133,1 millones con crecimiento de ingresos de 66,1% y margen neto de 27,66%. Todo esto, además, con mejora en costos transaccionales a 37,6% de ingresos en el año (35,7% en Q4) y margen bruto de 62,4%. Fuente: comunicado corporativo. [1]
Mi lectura no es celebrar. Es auditar resistencia. En mercados financieros, cuando una acción pasa de “narrativa” a “flujo de caja”, el riesgo cambia de lugar: deja de ser “no funciona” y pasa a ser “funcionó, y ahora quieren estirarlo a un territorio donde la física regulatoria y operativa es distinta”. Sezzle, junto con los números, anunció dos vectores estratégicos: Sezzle Mobile (plan inalámbrico ilimitado desde 29,99 dólares/mes, sobre red de AT&T vía Gigs) y la exploración de un charter bancario ILC (Industrial Loan Company), con intención de aplicar en el primer semestre de 2026. [1][5]
La historia de fondo es simple: Sezzle demostró que BNPL puede imprimir utilidades. Ahora está tentada a usar ese motor para remolcar un camión más pesado.
El trimestre no fue “bueno”: fue una validación de estructura
En BNPL, la línea entre crecimiento sano y crecimiento dopado suele estar en lo mismo: quién paga el costo real del crédito y de la adquisición de clientes. Por eso, un GMV alto por sí solo no prueba nada; puede ser volumen subsidiado. Lo que sí prueba algo es cuando el volumen viene con márgenes.
En Q4 2025, Sezzle no solo creció: mostró que su modelo está generando caja contable de forma consistente. 42,7 millones de utilidad neta GAAP en un trimestre sobre 129,9 millones de ingresos no es un accidente estadístico. Y en el año, 133,1 millones de utilidad neta con 27,66% de margen neto es una cifra que, en cualquier comité de inversión, obliga a reescribir el memo. [1]
El punto clave es la mecánica: costos transaccionales en descenso relativo (37,6% de ingresos en el año; 35,7% en Q4) y margen bruto de 62,4%. Esto sugiere que, a medida que escala, Sezzle está logrando que el “costo de servir” crezca más lento que los ingresos. En términos de cartera, es como ver que el costo de cobertura cae mientras el rendimiento sube: no elimina el riesgo, pero indica que la posición está mejor construida.
También hay señales de disciplina financiera. La empresa completó una recompra de acciones por 50 millones y aún tiene 100 millones autorizados. Eso es, como mínimo, una declaración de que la dirección cree que la liquidez no se está quemando para sostener un castillo de arena. En paralelo, expandió su línea de crédito a 225 millones, lo que le da pólvora para aumentar originación o soportar mayor volumen sin asfixiar el balance. [1]
En conjunto, el trimestre valida estructura: ingresos creciendo, costos relativos bajando y capital retornando. Eso es lo contrario del manual VC de “crecer primero, perder después”.
La guía 2026 sube el listón y endurece el escrutinio
Sezzle elevó su guía para 2026 a EPS de 4,35–4,70 (EPS ajustado apuntando a 4,70), con crecimiento de ingresos de 25–30% y aproximadamente 170 millones de utilidad neta ajustada. [1] La subida de guía importa menos como número y más como señal: el management está apostando a que la inercia de eficiencia continúa.
Pero aquí aparece el primer foco de riesgo serio: las comparables. B. Riley Securities ya lo marcó al recortar su precio objetivo (de 111 a 76) manteniendo “Buy”, señalando que Sezzle enfrentará comparaciones interanuales más duras en 2026 tras el impulso de iniciativas previas como la colaboración Sezzle On-Demand con WebBank y los programas de suscripción Sezzle Premium/Sezzle Anywhere, cuyo impacto sería más moderado este año. [5] TD Cowen también recortó marginalmente su precio objetivo (83 a 82) con calificación “hold”. [1]
Traducción a lenguaje de riesgo: cuando una empresa mejora por una mezcla de iniciativas extraordinarias y optimización, el mercado empieza a pedir que el “nuevo nivel” sea repetible sin trucos. Y eso requiere que el crecimiento de ingresos de 25–30% venga de demanda real, no de palancas temporales.
Además, el mercado ya reconoce volatilidad elevada: el beta reportado es 8,70 y el rango de 12 meses va de 24,86 a 186,74 por acción. [1] Un beta así funciona como un apalancamiento emocional: ante cualquier señal de desaceleración, el precio no ajusta, se sacude. Para un CFO o un directorio, ese dato no es cosmético; afecta el costo de capital implícito y la tolerancia del mercado a errores de ejecución.
La guía alta es un activo reputacional solo si se defiende con ejecución trimestral. Si no, se convierte en deuda.
Suscripciones y nuevas funciones: buen “yield”, siempre que no deformen el núcleo
Sezzle reportó crecimiento de suscripciones de ~30% interanual, con 211.000 usuarios adicionales en módulos de suscripción. Además lanzó funciones de monetización como una pestaña de Earn, extensión de navegador y herramientas de comparación de precios. [1]
Este es el tipo de expansión que, bien hecha, mejora el perfil de riesgo. En gestión de carteras, es como agregar fuentes de retorno con baja correlación dentro del mismo mandato. Si BNPL depende demasiado del ciclo de consumo y del costo de fondeo, las suscripciones y herramientas de engagement pueden actuar como estabilizadores.
El matiz es que la monetización “adjunta” suele tener dos trampas:
1) Complejidad operativa. Cada módulo nuevo agrega superficie de falla: soporte, fraude, cumplimiento, mantenimiento, producto. Si esa complejidad crece más rápido que el margen, el apalancamiento operativo se revierte.
2) Confusión de propuesta de valor. BNPL funciona en checkout por fricción mínima. Si la experiencia se sobrecarga con incentivos y capas, se corre el riesgo de degradar conversión o aumentar disputas.
Hasta acá, los números de margen sugieren que Sezzle no se está ahogando en su propio producto. La caída relativa de costos transaccionales es evidencia indirecta de control. [1] Pero el punto no es si pueden lanzar features; es si pueden hacerlo sin convertir la organización en un organismo con demasiados órganos para su tamaño.
Lo que sí me gusta del enfoque, visto fríamente, es que se alinea con una regla básica de supervivencia empresarial: proteger el núcleo rentable y experimentar con extensiones que, si fallan, no maten el motor.
Sezzle Mobile e ILC: expansión con potencial, y con riesgo asimétrico negativo
La jugada más visible fue Sezzle Mobile, un plan inalámbrico ilimitado desde 29,99 dólares al mes, operando sobre la red de AT&T mediante Gigs. [5] Esto no es BNPL. Es telecom embebida como producto financiero adyacente.
El riesgo aquí no es moral ni reputacional; es de física económica. En telecom, el margen y la ejecución dependen de estructuras distintas: acuerdos mayoristas, churn, soporte, device financing, y una guerra de precios que no perdona. Si Sezzle Mobile es una capa ligera (un “reseller” con buena integración y bajo costo fijo), puede servir como anzuelo de fidelización y como canal de pagos recurrentes. Si se convierte en un mini-operador con costos crecientes, el efecto puede ser el contrario: una línea de negocio que consume atención gerencial y degrada el múltiplo.
Aún más delicado es el frente regulatorio: Sezzle está explorando un charter bancario ILC, con objetivo de aplicar en H1 2026, reconociendo incertidumbre de ejecución y regulación. [1] Un ILC podría permitir originar y mantener préstamos en balance, potencialmente mejorando economía unitaria y reduciendo dependencia de terceros. Pero en riesgo esto tiene nombre: cambio de régimen.
Con un ILC, cambian al menos tres cosas:
- Supervisión y costos de cumplimiento. La regulación no es un “feature”; es una estructura permanente.
- Gestión de balance y liquidez. Originar y retener crédito puede mejorar margen, pero exige disciplina de provisiones, stress testing y gobierno del riesgo.
- Sensibilidad al ciclo. En un shock macro, el balance propio amplifica pérdidas si el underwriting no está calibrado.
Sezzle ya expandió su línea de crédito a 225 millones, lo cual ayuda a crecer. [1] Pero cuanto más se acerca a un modelo bancario, más el mercado exigirá métricas de riesgo crediticio y resiliencia, no solo crecimiento y margen. El upside existe; el downside también, y suele materializarse de golpe.
Dicho como analogía de inversión: pasar de BNPL “asset-light” a una estructura con charter y balance propio puede ser como pasar de acciones a crédito estructurado. El cupón puede subir, pero el error se paga con convexidad negativa.
El patrón que deja Sezzle para la industria es incómodo
El sector BNPL ha tenido un problema de narrativa: prometer escala rentable mientras muchos jugadores vivieron con pérdidas o márgenes débiles. Sezzle, con 66,1% de crecimiento anual de ingresos y 133,1 millones de utilidad neta, pone una estaca en el suelo. [1] La industria ya no puede decir que “nadie” logra rentabilidad; ahora debe explicar por qué no.
Eso no convierte a Sezzle en invulnerable. Su acción ya mostró que el mercado la trata como un activo de alta beta, y los analistas mantienen cautela con recortes de precio objetivo y calificaciones “hold” en algunos casos. [1][5] Pero sí obliga a cambiar el estándar: el debate deja de ser “crecer” y pasa a ser “crecer sin romper la estructura”.
Para mí, el principal riesgo estratégico no está en el BNPL base, sino en la tentación de sobreextender el perímetro en dos direcciones al mismo tiempo: telecom (producto operativo) y charter ILC (producto regulatorio). Cada una por separado ya es compleja; juntas elevan la correlación de fallas.
El caso ideal es modularidad: que Mobile sea una apuesta con costos variables y que el ILC, si avanza, se construya con control de riesgo y gobernanza propios, sin contaminar el motor de checkout. Cuando las empresas confunden expansión con dispersión, la rentabilidad deja de ser escudo y se vuelve señuelo.
El balance de evidencia hoy es claro: Sezzle cerró 2025 con rentabilidad material y señales de apalancamiento operativo, y su supervivencia estructural en 2026 dependerá de mantener esa disciplina mientras limita el riesgo de cambio de régimen asociado a telecom y a una eventual licencia ILC.










