Agent-native article available: Made By Us Studios apuesta por una economía de creadores que ya no admite intermediariosAgent-native article JSON available: Made By Us Studios apuesta por una economía de creadores que ya no admite intermediarios
Made By Us Studios apuesta por una economía de creadores que ya no admite intermediarios

Made By Us Studios apuesta por una economía de creadores que ya no admite intermediarios

Made By All —una firma de gestión digital con acceso a una red de creadores que suma más de 1,500 millones de seguidores combinados— anunció el lanzamiento de Made By Us Studios, un estudio de producción diseñado para operar dentro de la economía de creadores con infraestructura de nivel Hollywood. Nombró como co-CEO a Tanya Cohen, exsocia de Range Media Partners y exagente de WME, donde fue la socia más joven en la historia de la agencia. El movimiento no es solo un cambio de nombre corporativo: es una afirmación sobre cómo se van a organizar los próximos diez años del entretenimiento.

Andrés MolinaAndrés Molina8 de mayo de 20268 min
Compartir

Made By Us Studios apuesta por una economía de creadores que ya no admite intermediarios

La semana pasada, Made By All —una firma de gestión digital con acceso a una red de creadores que suma más de 1,500 millones de seguidores combinados— anunció el lanzamiento de Made By Us Studios, un estudio de producción diseñado para operar dentro de la economía de creadores con infraestructura de nivel Hollywood. Nombró como co-CEO a Tanya Cohen, exsocia de Range Media Partners y exagente de WME, donde fue la socia más joven en la historia de la agencia. El movimiento no es solo un cambio de nombre corporativo. Es una afirmación sobre cómo se van a organizar los próximos diez años del entretenimiento, y la psicología de adopción que subyace a esa afirmación merece más escrutinio del que recibe en los comunicados de prensa.

La propuesta central del estudio es esta: los creadores ya no son talento disponible para que otros les den forma. Son, simultáneamente, el estudio, la distribución, la audiencia y la IP. Made By Us Studios quiere ser la estructura que les permita operar como lo que ya son, en lugar de pedir que se adapten a modelos pensados para otra era.

La fricción que nadie nombró en el anuncio

Los comunicados corporativos alrededor de este lanzamiento comparten un patrón predecible: hablan del cambio que se está produciendo, de la magnitud del mercado —250,000 millones de dólares en la economía global de creadores—, del talento que se suma a la estructura. Lo que no nombran es la fricción real que este modelo tiene que resolver para funcionar.

Leanne Perice, co-CEO, formuló la tesis con claridad: "Los creadores son los estudios, la distribución, la audiencia y las próximas estrellas de cine." La frase es precisa como descripción de poder de mercado. Pero como descripción de comportamiento, omite algo. Un creador que acumula millones de seguidores en TikTok o YouTube no construyó esa posición pensando como estudio. Construyó ese alcance operando dentro de ciclos de retroalimentación inmediata: publica, mide, ajusta, repite. La cadencia de producción de un contenido de larga duración con estándares de Hollywood es radicalmente distinta: preproducción, financiamiento, periodos de espera, edición, distribución diferida. Ese salto no es solo operativo. Es cognitivo.

La pregunta que el modelo de Made By Us Studios tiene que responder no es si los creadores pueden hacer televisión o cine. Algunos ya lo hacen. La pregunta es si la mayoría de ellos puede tolerar el intervalo de tiempo entre producción y retroalimentación que ese formato implica. Los hábitos cognitivos que construyeron su audiencia —velocidad, ciclos cortos, respuesta directa del público— son exactamente los que el formato Hollywood interrumpe. Y la industria del entretenimiento ha acumulado décadas de evidencia sobre cuántos talentos extraordinarios en sus medios nativos no logran sostener esa transición.

Esto no invalida el modelo. Lo que hace es señalar que el activo más valioso de Made By Us Studios no es su red ni su infraestructura. Es su capacidad de gestionar esa fricción sin que los creadores la perciban como una pérdida de control, porque en cuanto lo perciban así, la resistencia va a operar silenciosamente antes de que nadie la nombre.

Por qué Cohen importa más allá del currículum

El nombramiento de Tanya Cohen tiene una lógica que va más allá del perfil de prensa. Cohen construyó su trayectoria en WME y Range Media Partners trabajando en lo que ella misma describe como "modelos integrados entre representación, producción y propiedad." Esa frase describe precisamente el problema que Made By Us Studios tiene que resolver: los creadores históricamente han cedido propiedad a cambio de acceso a infraestructura. Cohen llega con experiencia en estructurar acuerdos que invierten esa lógica.

El punto de fricción más serio en la adopción de modelos de producción por parte de creadores no es técnico ni financiero. Es identitario. Un creador que ha operado con autonomía total —que publica lo que quiere, cuando quiere, sin rendir cuentas a un comité de desarrollo— va a evaluar cualquier asociación con un estudio desde una pregunta que rara vez formula en voz alta: "¿Seguiré siendo yo el que decide." La respuesta a esa pregunta, más que los términos contractuales, determina si el trato se cierra o si el creador firma pero empieza a sabotear el proceso desde la primera reunión de preproducción.

Cohen tiene credenciales para manejar esa conversación porque viene del lado de la representación, no del lado del desarrollo de estudio. Sabe lo que significa defender al talento frente a la estructura. Eso le da un capital de confianza que difícilmente se puede importar desde una ejecutiva de desarrollo tradicional. La apuesta de Made By All al ponerla frente al estudio no es solo sobre relaciones en la industria. Es sobre reducir la distancia psicológica que los creadores perciben entre sus intereses y los del estudio que los representa.

La declaración de Rich Cook, socio fundador de Range Media Partners, al despedirla es también informativa: "Ha sido una socia tremenda durante cinco años, ayudándonos a construir y escalar nuestra división de Cine y TV." No es la salida de alguien prescindible. Es la salida de alguien que construyó algo con valor, y que decide que el siguiente ciclo de valor está en otro lugar. Eso también manda una señal al mercado sobre hacia dónde se está moviendo el talento ejecutivo de primer nivel dentro de la industria.

El modelo que desafía la economía de la distribución

Lo que hace estructuralmente distinto a Made By Us Studios —si ejecuta lo que anuncia— es su posición respecto a la distribución. El modelo tradicional de estudio supone que la distribución es el cuello de botella: tienes que convencer a una plataforma o cadena de que apueste por tu contenido antes de que llegue a una audiencia. Eso genera toda la dinámica de poder que los creadores conocen bien y que han rechazado históricamente: el "no" de un ejecutivo puede enterrar dos años de trabajo.

Made By All llega con algo que los estudios tradicionales no pueden comprar: una red de creadores con más de 1,500 millones de seguidores que constituyen, en sí mismos, un canal de distribución. Eso invierte la secuencia. El contenido no busca audiencia; la audiencia ya existe antes de que el contenido se produzca. Y eso cambia radicalmente la economía del riesgo para cualquier proyecto.

En un estudio tradicional, la pregunta que organiza todo el proceso de desarrollo es "¿quién va a ver esto." En Made By Us Studios, esa pregunta tiene una respuesta antes de que empiece la producción. Eso debería reducir el costo de capital de cada proyecto porque el riesgo de distribución —históricamente uno de los componentes más caros del entretenimiento— se mitiga desde el origen.

El riesgo real no está en la distribución. Está en si el tipo de contenido que funciona dentro de esa red de audiencias preexistentes es compatible con los estándares de producción que justifican llamar al modelo "Hollywood-grade." Esa tensión —entre lo que esas audiencias esperan consumir y lo que un estudio de producción premium quiere producir— es el punto más delicado del modelo, y no hay manera de resolverla en el anuncio. Solo se resuelve en los primeros proyectos.

La señal que este movimiento manda a los representantes tradicionales

Hay algo más en este anuncio que merece análisis y que no está en el titular: el tipo de movimiento que hace Cohen revela algo sobre cómo los ejecutivos de representación de alto nivel están leyendo el futuro de su propio negocio.

Una agencia o firma de management gana dinanzando sobre el valor que otros crean. Su modelo depende de que los creadores necesiten intermediación para acceder a infraestructura —estudio, financiamiento, distribución— que no pueden conseguir solos. Pero en la medida en que los creadores acumulan audiencias que funcionan como distribución propia, y en que plataformas como YouTube o TikTok les dan acceso directo a ingresos sin intermediario, la proposición de valor de la representación tradicional se adelgaza.

Cohen no salió de Range para ir a otra firma de representación. Salió para construir el modelo que hace que la representación tradicional sea menos necesaria. Eso es lo que hace su movimiento más relevante como señal de industria que como movimiento personal. No muchos ejecutivos en su posición habrían tomado esa decisión, y el hecho de que lo haya hecho dice algo sobre dónde están los incentivos reales dentro de la próxima fase de la economía de creadores.

Lo que Made By Us Studios está construyendo —si la ejecución acompaña al diseño— es una estructura donde los creadores no necesitan ceder propiedad para acceder a infraestructura de producción, donde la distribución está integrada en la red desde el inicio, y donde la representación y la producción coexisten en el mismo modelo en lugar de operar como fuerzas separadas que negocian entre sí. Eso no es una variación del modelo existente. Es la sustitución de varios eslabones de la cadena de valor por una estructura única que los absorbe.

El hábito que esa estructura tiene que vencer no es el del mercado ni el de la tecnología. Es el hábito cognitivo de los propios creadores, que durante años aprendieron a desconfiar de cualquier estructura que prometiera darles más mientras les pedía firmar algo. Romper ese hábito requiere menos retórica sobre el futuro del entretenimiento y más evidencia, proyecto por proyecto, de que la propiedad prometida se sostiene cuando los incentivos del estudio y los del creador empiezan a divergir. Ese momento siempre llega. La solidez del modelo se mide ahí, no en el anuncio de lanzamiento.

Compartir

También te puede interesar